La competitividad será informática o no será

Computing 2015Por Juan Pablo Peñarrubia. Presidente del Consejo General de Colegios Profesionales de Ingeniería Informática

Publicado en “Anuario Computing 2015”. Computing España.

 

En todos los ámbitos de actividad hay una gran diferencia entre la visión profesional y el resto de visiones. Cuando un ingeniero en informática mira atrás aprecia la enorme repercusión, no solo tecnológica sino de valores y de transformación social, que la informática ha propiciado desde que se quitó la bata blanca.

Ha sido muy positivo detonar y acelerar la construcción de esta denominada “Sociedad de la Información y el Conocimiento”. Pero no solo por la penetración creciente de la informática en todas las actividades personales, empresariales y sociales, sino, sobre todo, por la trasformación intelectual de la sociedad debido a la incidencia de los valores de la compartición de conocimiento, el acceso libre a la información, la universalidad de las relaciones humanas, la ubicuidad de la información y la participación ciudadana,  y en definitiva la democratización del conocimiento.

 

 

Pero quitarse la bata blanca tiene su cara y su cruz. Esta humanización, universalización y cercanía de la informática ha generado también un negativo desdibujado de la informática profesional que debido a la explosión de la demanda de actividades y servicios informáticos de todo tipo, y a la innovación acelerada, ha quedado sepultada por visiones superfluas y tópicos lamentables que han lastrado la percepción y el aprovechamiento de la informática profesional.

No podemos volver atrás para recuperar los ríos de dinero despilfarrado en proyectos más o menos faraónicos, más o menos venta de la cabra, más o menos erráticos, en la inmensa mayoría de los casos con el único denominador común de una vergonzosa falta de profesionalidad y un descarado afán de hacer caja de vendedores de humo más o menos aficionados acicalados con la jerga del momento (informatización, modernización, sociedad de la información, TICs, internet…)

Pero lo peor no ha sido el coste directo sino el inmenso coste de oportunidad de esta informática para vendedores de humo. Las facturas más abultadas de estos costes colaterales han sido en primer lugar la ausencia de una verdadera estrategia de país en materia de informática que ha hecho perder una excelente oportunidad competitiva a nuestra economía dada la calidad de nuestros profesionales en relación a otros países. Las iniciativas al efecto para “cubrir el expediente” no han tenido mucha más utilidad que acumular polvo en los anaqueles y, eso sí, incrementar la ceremonia de la confusión. Y en segundo lugar el descredito y la desconfianza de empresarios y directivos, públicos y privados, en relación a la informática generando un lastre en la toma de decisiones y una losa para la competitividad que los profesionales de la informática deben romper ahora con un doble esfuerzo.

Esperemos que uno de los efectos positivos de la recesión económica sea la consolidación en 2015 de la evolución de los profesionales de la informática para su adecuado aprovechamiento y desempeño en las organizaciones y en la sociedad.

Y es que las tendencias informáticas que se adivinan más notables en 2015 están ya afectando a la actividad de los profesionales y departamentos de informática:

  • Las soluciones de cloud computing aplicadas al conjunto del funcionamiento y los procesos de la empresa no solo han trasformado la estrategia informática sino que han cambiado el modo de trabajar y hacer de todos los empleados.
  • Las redes sociales y el marketing on-line han cambiado el paradigma de la estrategia comercial, de imagen y de relación con los clientes.
  • Los teléfonos hace tiempo que pasaron a la historia, lo que los empleados y clientes llevan en el bolsillo no es más que una minitableta. En definitiva nuevos microordenadores que se están utilizando más que el propio ordenador personal y para los que hay que generar soluciones funcionales, seguras y gestionables.
  • Las aplicaciones móviles han traído la ubicuidad, la personalización y la gamificación a las relaciones con los empleados y a la fidelización de los clientes.
  • Las posibilidades infinitas del bigdata como universo paralelo para la ayuda a la decisión y la mejora continua de productos y servicios (…y en definitiva del negocio).

Un reciente estudio realizado por el Consejo General de Colegios Profesionales de Ingeniería Informática (CCII), sobre la Situación Laboral de los profesionales del sector TI en España muestra que entre estos profesionales hay un desempleo del 5,20%, es decir lo que se considera pleno empleo. De hecho solo el 32,72% busca trabajo mientras que el 67,28 no se lo plantea.

En la misma línea el último informe presentado por Gobierno en octubre pasado sobre la inserción laboral de los titulados universitarios, muestra que la mayor tasa de afiliación de los egresados universitarios en el cuarto año por

ámbito de conocimiento corresponde precisamente a Informática con un 78%.

Cabría suponer que además de por puro sentido común, estos datos llevaran a alguien a tomar medidas para potenciar esta ocupación profesional, no solo por las cifras inmediatas sino por lo que supone lateralmente como estrategia de creación de riqueza y sostenibilidad en el futuro como sector productivo..

En este contexto es una buena noticia que el European Committee for Standardization (CEN) esté impulsando el  CEN/PC 428 "e-Competences and ICT professionalism" para una normalización de las competencias en el ámbito de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.

No se malinterprete. Hay actividades y servicios informáticos de muy diferentes niveles y de muy diferentes necesidades de capacitación. En la actualidad hay espacio y oportunidades para muy diversos perfiles desde el mero usuario hasta al ingeniero en informática pasando por todas las escalas de grises y de actividades multidisciplinares, las necesidades más o menos novedosas, las múltiples posibilidades de formación continua y adquisición de competencias, etc. Pero al mismo tiempo ha llegado el momento de poner en valor las capacidades de los profesionales de la ingeniería informática en el nivel corporativo adecuado para crear valor de negocio, pues actualmente la estrategia informática de la organización es en mayor o menor medida una parte crítica de la estrategia global corporativa. Las universidades españolas han estado formando excelentes ingenieros en informática infrautilizados o “malutilizados” por las organizaciones, entre otras causas por el caos regulatorio y la falta de profesionalidad.

No se trata de corporativismo sino de acabar con el despropósito de la hiperregulación de las actividades profesionales más peregrinas y simultáneamente la absoluta desregulación de las actividades y servicios informáticos. Este esperpéntico escenario, más allá de su perjuicio en la estrategia económica y social supone una alarmante inseguridad jurídica para ciudadanos y empresas. Se fomenta la vida en la inopia y no pensar en ello, mientras se está a merced de usos y abusos más o menos imaginativos, y sobre todo en la absoluta indefensión frente a cualquier práctica claramente maliciosa, simplemente porque no hay ninguna regulación al respecto. (La aplicación podrá vender su alma al diablo. El proveedor podrá hacer lo que quiera cuando quiera. Aceptar. Aceptar. Aceptar….)

¿Sera cierto que aún hay quien pretende justificar lo injustificable intentando confundir al equiparar liberalización con ausencia de regulación? ¿Será verdad que aún hay quien pretende que en España se va a construir la sociedad de la información de los 2015, 2020, 2030…  sin regular de modo proporcionado las actividades y servicios informáticos? Da igual que sea por incompetencia o por motivaciones más reaccionarias, cada día que pasa sin resolverse es otro día perdido en la oportunidad competitiva que supone para la economía española la industria de los productos, actividades y servicios informáticos.

La ingeniería informática es actualmente una materia prima clave de competitividad. En un país como el nuestro donde hace tiempo que los recursos naturales han sido explotados, y donde la industria y los servicios deben competir a escala mundial la informática es uno de los pocos trenes de competitividad que quedan por pasar. La economía española y europea serán competitivas a nivel informático o no serán competitivas.

Siendo más provocadores podríamos parafrasear aquella famosa exclamación del 92: ¡Se trata de la informática, idiota!

…¿Hay alguien ahí?

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