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El CCII analiza el impacto de la inteligencia artificial en el patrimonio cultural de la Iglesia

El CCII ha estado presente, este miércoles, en las jornadas "La inteligencia artificial y el patrimonio cultural de la Iglesia", organizadas por la Conferencia Episcopal. Fernando Suárez ,presidente del Consejo General de Ingeniería Informática formó parte de una mesa redonda en la que se abordó el papel de esta tecnología en los procedimientos relacionados con el patrimonio cultural de la Iglesia y su relación con las administraciones públicas.
En el acto también intervinieron Luis Moll Fernández-Figares, letrado jefe del Servicio Jurídico de la Consejería de Digitalización de la Comunidad de Madrid y vocal de la sección de Derecho y Tecnología de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, y Javier Torres Gella, abogado del Estado y secretario general de la Agencia de Supervisión de Inteligencia Artificial, quienes aportaron la perspectiva jurídica y regulatoria sobre el desarrollo, supervisión y garantías en el uso de la inteligencia artificial.
Durante su intervención, Suárez subrayó que la inteligencia artificial no supone una alteración del marco institucional existente entre la Iglesia y las administraciones públicas, sino una mejora en la gestión de procedimientos ya consolidados. Recordó que esta relación se ha construido históricamente sobre tres pilares: la protección del bien cultural, el control administrativo y la cooperación institucional.
El presidente del CCII destacó que el verdadero desafío ha sido la gestión de la complejidad: miles de bienes catalogados, documentación histórica heterogénea, expedientes largos y múltiples informes técnicos y jurídicos, además de distintos niveles de digitalización entre territorios. En este contexto, explicó que la IA actúa como una “capa inteligente” que se integra sobre los sistemas existentes, permitiendo analizar grandes volúmenes de información, automatizar tareas repetitivas y apoyar la toma de decisiones sin sustituir al profesional. “La decisión sigue siendo humana; la IA ayuda a decidir mejor y más rápido”, señaló.
Entre las aplicaciones concretas mencionó la clasificación automática de bienes en inventarios y catálogos, la detección de inconsistencias documentales, el uso de tecnologías de reconocimiento óptico de caracteres para procesar archivos históricos y la creación de modelos 3D o gemelos digitales que faciliten una conservación más preventiva y precisa. Asimismo, defendió que la tecnología debe utilizarse también para mejorar la difusión cultural y la accesibilidad, siempre evitando la banalización del patrimonio.
Suárez concluyó advirtiendo de la necesidad de supervisión humana, transparencia y cumplimiento del marco regulatorio europeo, incluido el AI Act, y señaló que el mayor riesgo no es utilizar la inteligencia artificial, sino no hacerlo y perder capacidad de protección del legado cultural. “La tecnología debe estar siempre al servicio del patrimonio, nunca al revés”, afirmó.



